jueves, 22 de junio de 2017

Divine Realm - Tectum Argenti


Año: 2016
Sello: Autoproducido
País de origen: Canadá

Un cerebro fue el que creó esta banda. Con el tiempo, la que en un principio fuera una one man band, se convirtió en un grupo hecho y derecho. Hoy, la banda consta del padre la criatura (Leo Diensthuber en guitarras) junto a otros dos virtuosos, a los cuales el término cerebritos les calza a la perfección.
"Tectum Argenti" es, según leí, la cuarta edición del grupo canadiense, y su título hace alusión a un techo de plata que tranquilamente podríamos relacionar con el tectum o lámina cuadrigémina que forma parte del mecencéfalo. Nada raro este tipo de conexiones biológicas/neurológicas con lo que hace la banda, pues es claro que a estos tipos les atrae más la ciencia que lo meramente existencial o mundano. Y está bien que sea así pues en esa forma de ser, y en esa forma de ver el mundo y encarar las cosas, reside la esencia de Divine Realm.
El trío conformado por Diensthuber en guitarras, Marc Roy en guitarras, y el bajista/productor/ingeniero en sonido Tyler Brayton, más el baterista Josh Ingram, se encuentra en la vena de bandas como Animals As Leaders o The Human Abstract. He aquí una palabra que resume una parte de lo que es esta banda: abstracción. Todo parece ser el fruto de abstracciones y razonamientos excesivos, todo esto enmarcado dentro del mundo de lo musical, confeccionando cada pieza con una obsesión por la perfección que asusta y asombra.
Metal Progresivo + Djent, más algún toque propio del Metalcore más complejo, y texturas que indefectiblemente me hacen pensar en el alien de la guitarra por excelencia: Steve Vai. Hay escalas, arreglos, armonías, que me llevan a pensar en Vai. Mas, lo de éste combo de virtuosos no va tanto por el lado de la canción -instrumental-, sino que se mueven, mayormente, por el camino de las composiciones poco convencionales y sobrecargadas de arreglos, aunque instrumentales, eso sí.
Como suele suceder con éste tipo de bandas, tienden a enceguecer por culpa de su enorme talento instrumental y terminan haciendo agua en algunos pasajes. Es como que en su afán por demostrar cuan bien tocan, por momentos entran en terrenos de confusión y caen presos de su propia trampa. Eso sí, cuando aciertan, aciertan. Entre los grandes aciertos están "Cloak and Dagger", en donde sacan a relucir un arsenal de ideas (además de las impresionantes interpretaciones), y la pieza que da nombre al disco, en donde el groove sirve de sustento para que los guitarristas deslumbren con sus complejos y refinados arreglos y solos.
Obviamente, la producción es digna de un grupo de perfeccionistas. Todo suena limpio, brillante, futurista, inhumano y cerebral a la vez. O sea, la clase de sonido que una banda como Divine Realm debe tener.
¿Si los recomiendo a todo el mundo? No, esto no es para todo el mundo. Si te gustan los cerebritos sacándole chispas a sus instrumentos, Divine Realm es lo tuyo. Si no te gustan, pues está en vos darles una chance o no. Y si, como yo, sos de los que buscan siempre escuchar cosas nuevas, y te adaptas al estilo y la banda sin prejuicios de por medio, te digo que estos muchachos tocan tan bien, que da gusto escucharlos tocar sus instrumentos. Les vendría bien componer canciones más atractivas, pero eso es algo que digo más por deseo mío que por una realidad intrínseca a la banda.

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Mind Eraser PR
   

miércoles, 21 de junio de 2017

Kaihon - Terraform



Año: 2017
Sello: Autoproducido
País de origen: Emiratos Árabes

Baltasar Gracián dijo que "lo bueno, si breve, dos veces bueno". Pues bien, éste primer EP de la banda de Dubai llamada Kaihon es breve; apenas dura 15 minutos el trabajo de Kaihon. Lo de bueno lo vamos a ver ahora.
Primero que nada debo decir que estamos ante una banda que se siente cómoda tanto dentro del espectro Progresivo del Metal, como dentro del Metalcore. Eso sí, siempre del lado más moderno de la historia, algo que uno puede apreciar con sólo prestar atención al sonido obtenido para la placa. Todo suena a producción hi-fi, digitalizado en cada detalle, resaltando constantemente la limpieza del sonido y las ejecuciones, además del uso de algunos efectos de pos-producción muy comunes en las bandas que abordan el mismo estilo que estos muchachos de Dubai.
En lo compositivo van por el mismo lado de la contemporaneidad antes mencionada, pues no se alejan de la obsesión de muchas bandas de Metal Progresivo (y de Metalcore también, aunque en menor medida) por mostrar sus dotes como instrumentistas antes que preocuparse por componer buenas canciones. O sea, estos cinco muchachos son buenos intérpretes y eso no se discute. Pero ¿y en lo compositivo? Ahí hay baches profundos, aunque hay que reconocer que cada tanto tiran alguna buena idea.
Hablando de buenas ideas, la introducción es uno de los instantes más logrados del disco. Una atmósfera relajada y refinada, con los instrumentos sumándose de poco en un crescendo leve y bien tratado. Ilusionan, pero no pasan de ahí. Llega "Awaken" y los lugares comunes comienzan a aparecer uno tras otro. Cada escala (intrincada), cada riff, cada corte rítmico, me deja la sensación de elaboración excesiva. Es como si quisieran impresionar al oyente antes que afectarlo, y eso no les juega a favor. Eso sí, los tipos tocan realmente bien, no dejan espacio a la duda en dicho rubro. No comenten ni un solo error en la faz interpretativa, y hasta se puede decir que les sobra técnica. Pero ¿alcanza con eso? Al menos a mí no me alcanza. Todo bien con la pulcritud, todo bien con la destreza instrumental y dale que va. Pero ¿acaso la música no se nutre de las canciones? Bueno, si hay algo que falta aquí, en éste disco llamado "Terraform", son canciones. Hay buenos pasajes, pero no les alcanza con eso pues no logran convertir un buen pasaje en una buena canción.
Tampoco quiero ser tan duro con ellos, no lo merecen. Al fin y al cabo, y como ya dije varias veces en esta reseña, los cinco integrantes de Kaihon son buenos músicos. Y con ése argumento, con el simple hecho de dominar bien sus instrumentos, les alcanza para hacer de éste disco algo ameno. Por supuesto, lo de la duración del disco ayuda a que lo ameno no se esfume. Ahora bien, quiero verlos (o escucharlos) cuando les toque grabar un disco de larga duración.

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TOMetal 

lunes, 19 de junio de 2017

Adolyne - of Ash / of Shit / of Shame


Año: 2015
Sello: No List Records
País de origen: Canadá

Apenas leí la gacetilla de prensa quedé pegado a la idea de escuchar éste disco cuanto antes. En la misma, quien haya sido quien la escribió, advertía que la banda sonaba (o suena) a cruza entre Converge, KEN Mode, Today is the Day y cosas así. Yo agrego otro nombre a la lista: The Dillinger Escape Plan. Claro, agrego este nombre tras haber escuchado el disco en cuestión varias veces. Y cuando digo que lo escuché varias veces, es porque lo escuché MUCHAS veces. Bien vale la pena hacerlo, es necesario escucharlo tantas veces cuantas sea necesario hacerlo pues el disco en su totalidad, es una verdadera montaña rusa de sensaciones. Noise-Rock, Mathcore, Post-Hardcore, etiquetas que les calzan como guante.
Vayamos al comienzo, que no quiero irme por las ramas. La banda se formó en Saskatoon, en Canadá, y si mi memoria no me falla, este es el tercer disco full de la banda. Desconozco el material completo que integra los discos anteriores pues escuché solamente canciones sueltas. En cambio, y como bien dije al comienzo, a éste nuevo opus lo escuché muchas veces...demasiadas, quizás. Es que tiene un encanto particular, un magnetismo singular que lo convierte en un disco hipnótico. Ya de entrada, la banda recurre a la sorpresa y la delicadeza en medio del frenesí, pues la primera pista (A Recurring Zero) no sólo es electricidad y caos controlado, sino que también hay buen gusto aportado por un cello que aparece y descoloca, pero también encanta. Indicador de que las cosas comenzaron bien, al menos para mí.
Los ritmos se traban, envuelven al oyente con ataques de epilepsia, movilizan. Guitarras que no necesitan de la pesadez extrema, guitarras que poseen una sonoridad clara pero filosa, electrizante, aguerrida y sutil a la vez. Voces que no callan los gritos sino que los elevan, aunque sin perder de vista el gancho. No todo puede ser gritos, en medio de esto también hay buenas líneas vocales.
Hay movilidad constante, no hay quietud. Pasan del temblor a una perturbadora calma, y viceversa. Toman ritmos matemáticos y los usan como base para texturas de guitarra que saltan sobre uno como chispas. Pero también acusan recibo de la necesidad de no estancarse, y ahí aparecen esos momentos de relajación inquietante. Justamente esos momentos son los más logrados, pues dejan entrever que el contraste entre la paz y la furia es fácil de alterar. Mas, nunca te dejan saber cuándo vendrá la alteración, cuándo finalizará la distensión y volverá la tensión. Escuchen "Automatic Writing" (otra vez el cello a cargo de Nykki Atkins) y "Swallow the Black Pill", preciosas muestras de lo que son capaces estos tipos a la hora de jugar con los ya citados contrastes.  
Ahora bien, si hablamos de canciones, LA CANCIÓN es "Brawler's Fracture", un cierre de álbum que es un verdadero broche de oro. Dicha pista lo tiene todo: frenesí, momentos de Noise asfixiante, calma, frescura y turbulencia. Cuándo y dónde aparecerán dichos elementos, eso algo que solamente ellos saben. Mejor que así sea, mejor que el control de la obra esté en manos de ellos y no del oyente, pues cuando esto último pasa, es porque hemos entrado en el reino de lo predecible. Y si hay algo que estos canadienses no son es ser predecibles.
Y para finalizar quiero hacer mención a algo que dije prácticamente al inicio: escuchen "of Ash / of Shit / of Shame" todas las veces que sea necesario hacerlo. Es la única manera de descubrir la totalidad de la obra, de reconocer cada una de las partes, y de disfrutar tanto de las partes como del todo. Vale la pena dedicarle tiempo a éste disco.

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Asher Media

domingo, 18 de junio de 2017

Bretus - ...from the Twilight Zone


Año: 2017
Sello: Endless Winter
País de origen: Italia

Con Bretus tengo una relación que viene casi desde el comienzo de la historia discográfica del grupo. El casi no es casual, pues en realidad los conocí cuando sacaron "In Onirica", su muy buen primer disco full, allá por el año 2012. Hice la reseña del disco y comencé a tener contacto con la banda, quienes me pasaron los links para descargar y escuchar los trabajos previos, el Demo del año 2008 y el EP autotitulado del 2009. Antes de que el segundo disco de la banda ("The Shadow over Innsmouth", del año 2015) viera la luz, yo ya lo había recibido en mi cuenta de e-mail. Entusiasmado por los resultados obtenidos en los trabajos previos, me lancé de cabeza a escuchar el segundo larga duración de la banda de Catanzaro. No encontré lo que buscaba pues Bretus habían cambiado. Seguían tocando Doom Metal (y creo que jamás van a dejar de hacerlo), pero ya no era aquel Doom monolítico, hipnótico y ultra pesado de "In Onirica". La banda había virado hacia un Doom más anticuado, habían viajado hacia los orígenes del género, adoptando como propio un sonido añejo, estructuras y atmósferas de corte 70's, e incorporando influencias de bandas como Cirith Ungol, Manilla Road y Witchfinder General. El resultado no fue el mejor, algo propio de un disco de transición. No era, ni es, un disco malo; sería injusto calificarlo de tal manera cuando tiene unos cuántos momentos muy logrados. Pero le faltaba el poder y la consistencia de su antecesor. Recuerdo que en aquel momento pensé que Bretus estaban buscando un nuevo rumbo, y que aun no habían llegado al camino, sino que recién estaban en el (nuevo) punto de partida.
Dos años después de "The Shadow..." aparece el tercer disco full de la banda italiana en cuestión (en el medio lanzaron un split junto a Black Capricorn). "...from the Twilight Zone" sigue la misma línea que se predecesor, pero las diferencias son notorias. Bretus han vuelto a ser una verdadera potencia dentro del mundo del Doom Metal. Manteniendo intacto el estilo encarado en el disco del 2015, la banda demuestra haber ajustado todas las tuercas, aceitaron cada uno de los engranajes de la maquinaria, y pusieron énfasis en un detalle que no es menor: las composiciones. Es por eso que éste nuevo trabajo de la banda de Ghenes (guitarra) es un buen disco de principio a fin.
Las atmósferas típicas de las películas y series de horror y ciencia ficción de los 60's y 70's (basta con ver el nombre del disco), más la consabida influencia de los filmes de la Hammer a la que son afectas este tipo de bandas. Los riffs clásicos, anticuados ya desde el sonido y las estructuras, pero sonando frescos por la naturalidad con son ejecutados. Los ritmos lentos que tienden a irse hacia el medio-tempo, fluidos y con mucho groove. Las entonaciones de Zagarus jugando siempre con la locura, emitiendo gritos que hacen pensar en alguien al borde de la demencia, pero luego volver a cantar con firmeza y dureza, y sin perder de vista la melodía de la canción. El bajo sosteniendo el pulso rítmico de la banda con simpleza y melodía a la vez, tal como las primeras bandas de Heavy Metal. Todo aquí suena muy familiar, pero, a la vez, suena auténtico. Mientras muchas bandas se hunden en su obsesión por sonar retro, perdiendo de vista lo más importante de todo (las canciones), a Bretus les sale con mucha facilidad eso de sonar añejos, como si realmente fueran una banda de los 70's.
"...from the..." no es un disco de grandes canciones, pero sí es un disco que entretiene en todo momento, apoyándose en la homogeneidad y la magia para mantener atento al oyente. Así y todo, no dudo en elegir a "The Lizard" como lo mejor de la placa, pues Ghenes exhibe en dicha pieza lo mejor de su repertorio, que no es poco. Es que éste guitarrista, lejos del virtuosismo estéril, entiende a la perfección que lo simple puede ser bello y oscuro a la vez, y que no hace falta caer en lo rebuscado para sonar atractivo al oído.
Ahora sí, puedo confirmar que "The Shadow..." fue un disco de transición. Hoy puedo decir que Bretus sigue siendo una de las tantas buenas bandas italianas de Doom Metal, una de las que se pueden tildar como Emblemáticas dentro de dicha escena. En otras palabras, puedo decir, sin temor a equivocarme, que el tercer larga duración de Bretus es un buen disco.

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The Extinct Dreams - Фрагменты вечности


Año:2016
Sello: Stygian Crypt Productions / Backfire Productions
País de origen: Rusia

Como ya habrán notado, esta semana ha estado enteramente dedicada al Doom, Stoner, Post Metal y estilos asociados a éstos. Entonces, es lógico que al finalizar dicha semana temática metamos un grupo ruso en la grilla de bandas reseñadas. Un grupo ruso y de Funeral Doom, para más datos. No son de los más destacables dentro del cúmulo de bandas rusas que tocan Doom Death o Funeral Doom estos The Extinct Dreams, pero tienen algunos momentos logrados. Pero, mejor nos adentremos en el mundo sonoro del grupo de Barnaul.
Llevan tres discos full hasta el momento, siendo éste "Фрагменты вечности" (algo así como "Fragments of Eternity") el tercero en la lista. También tienen un split con Unsaved. La banda aborda su estilo de manera tradicional, manteniendo los elementos propios del estilo en su lugar, inamovibles, no arriesgando jamás. De hecho, la sensación de confort que transmiten mientras desgranan sus canciones es tal, que hasta las pistas terminan sonando predecibles. Agradables al oído, sí, pero carentes de carisma o novedades algunas. Todo muy bien ejecutado, por cierto. Son músicos competentes, saben cómo hacer las cosas, tienen las herramientas y saben usarlas. Además, han logrado un sonido entre portentoso y prístino que ayuda a que el oyente pueda inmiscuirse en la conversación musical con facilidad, apreciando de esta manera los detalles en los arreglos y las atmósferas. Mas, en lo meramente compositivo, no hay mucho para destacar. Si bien el disco en su totalidad se deja escuchar sin problemas, y hasta deja en la mente algunos pasajes bastante amenos que se disfrutan tranquilamente, lo cierto es que en líneas generales, el tercer disco full de estos rusos no dice demasiado.
Veamos, esto es lo que hay. Voces guturales, profundas y cavernosas, bien al frente. Melodías dramáticas y melancólicas que contrastan con la muralla de acordes eternos proferidos por la guitarra. Una base rítmica sólida, que apenas si lleva a un medio tempo cuando aceleran, prefiriendo, como toda banda del estilo, la lentitud extrema. Un teclado que crea atmósferas antes que aportar grandes arreglos, como si la idea hubiera sido usar dicho instrumento para que aporte colchones de notas antes que usarlo para enriquecer la propuesta. Todo dentro de los parámetros convencionales ¿cierto? Pues sí, así es. No hay intenciones de salirse de dicho molde, claro está. Ya llevan cuatro grabaciones con ésta (incluyendo el split) y en ninguna han asumido riesgos. Este nuevo esfuerzo del grupo ruso no es la excepción a la regla.
Eso sí, lo que hacen, lo hacen decentemente. No hay errores resaltables, todo está en su lugar, y el material grabado para la ocasión suena bastante convincente. Pero, como ya dije, fallan en un detalle importante, en un aspecto esencial: el nivel compositivo. Son una banda regular, para ser sintético. Agradable es lo que hacen, pero no les alcanza para salir del pelotón de bandas que hacen exactamente lo mismo.
Por cierto, mientras finalizaba esta reseña supe que la banda, aparentemente, se ha disuelto.

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Stygian Crypt
Grand Sounds PR

sábado, 17 de junio de 2017

Cranial - Dark Towers / Bright Lights


Año: 2017
Sello: Moment of Collapse Records
País de origen: Alemania

Recuerdo haber leído una reseña del EP debut de éste cuarteto germano. No recuerdo de forma exacta todo lo que decía aquella reseña. Ni siquiera recuerdo dónde la leí, en cuál webzine, revista o blog leí dicha reseña. Lo que sí recuerdo es una frase que, a mi parecer, dejó en mí mente un concepto dando vueltas, como una premonición. Dicha frase decía algo así como que "Dead Ends" (tal es el nombre del EP que la banda editó en el 2015) no era un gran disco, aunque sí decía que era -es- una trabajo interesante. Pero dejaba entrever que los teutones de Cranial se traían algo grande entre manos. Permítanme acotar lo siguiente: "Dark Towers / Bright Lights" es un gran disco. No sé si será eso realmente grande a lo cual se hacía alusión en aquella reseña. Pero es un muy buen disco.
Lo de Cranial es, para que vayan dándose una idea cabal del tipo de música que hacen estos cuatro muchachos, Post Metal de alto vuelo creativo y emocional. Se los suele clasificar como Atmospheric Sludge Metal, una etiqueta que me resulta un poco rebuscada, a decir verdad. Mas, lo concreto es que estos tipos siguen la senda de Neurosis, Isis, Cult of Luna y todas esas grandes bandas que nos deleitaron en la primera década del siglo 21, y que fueron los principales responsables del cuarto de hora más excitante que tuviera el Post Metal en su historia. Además, esto es algo más que simplemente Metal, va más allá del Sludge, está un poco más allá del Metal. Aun cuando el sonido es pesadísimo, aun cuando la densidad y lentitud en buena parte del disco, son dignas de una -buena- banda de Doom o Sludge, lo cierto es que hay arreglos que tranquilamente podrían encajar en alguna canción de Counterblast, ideas que no desentonarían en alguna banda de Crust oscuro y apocalíptico, o bien, pasajes minimalistas que recuerdan a Swans en su formato más pesado. O sea, sí, Post-Metal y listo, no hay que darle tantas vueltas.
El álbum consta de cuatro canciones y dura casi 45 minutos. Los títulos de las canciones están referenciados en el nombre del disco: Dark, Towers, Bright y Lights. Es decir que podemos hablar de un concepto dándole forma al disco, algo que no sólo se trasluce en los nombres de los tracks, sino que se explicita en la música. El detalle que me lleva a decir esto no es casual: las canciones están concatenadas, como si hubieran usado la técnica de edición cinematográfica llamada encadenado para darle una continuidad cinematográfica al disco. Y gracias a eso, más el excelente nivel de las composiciones, "Dark Towers / Bright Lights" es un disco que va in crescendo, y que captura al oyente, lo transporta y lo mantiene en vilo hasta el último suspiro sonoro.
La forma en que dominan eso de tensión/distensión y viceversa. La manera en que manipulan lo de excitación/relajación, es absolutamente fabuloso. Pueden sacudirte con furia inusitada, pero también pueden arrullarte de forma tramposa. Y es que los momentos de calma son, a todas luces, una trampa. Un engaño magistralmente pergeñado para que bajes la guardia, y así quedes a merced de ellos ante cada embate sonoro. Los mejores momentos, esos pasajes en donde todo lo anteriormente dicho cobra mayor fuerza, son las dos piezas que aparecen en el tramo final del disco ("Bright" y "Lights", claro), lo que permite, a su vez, corroborar aquello del crescendo, además de confirmar que el desarrollo del relato musical coincide en muchos aspectos con las formas del relato audiovisual.
"Dark Towers/Bright Lights" es un disco al cual se lo puede caratular como de audiovisual. Su música es algo más que un mero conglomerado de sonidos y ritmos. Acá hay colores, sensaciones, visiones, formas que pueden visualizarse a través de la música. Hay de todo, y eso convierte al primer disco de Cranial en uno de los mejores discos del 2017. Al menos hasta hoy, es uno de los mejores lanzamientos del año.

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Against PR

viernes, 16 de junio de 2017

Naga - Inanimate


Año: 2017
Sello: Everlasting Spew (CD y Digital) / Lay Bare Recordings (12" vinilo)
País de origen: Italia

Banda formada en 2013 tras la disolución de Kill the Easter Rabbit, grupo en el que tocaban Emanuele (bajo y efectos) y Lorenzo (guitarra y voz). La banda ya lleva tres lanzamientos, siendo justamente el último EP el que reseñaré.
De Naga (no confundir con los blackers rusos) he leído que los meten en la bolsa del Sludge/Doom, y no es errónea dicha clasificación. Mas, creo que olvidan un elemento que juega un rol importante en la propuesta del trío: el Black Metal. No es que musicalmente el estilo de Naga se vea invadido por el germen del Metal Negro, pues no es así. Pero hay aspectos determinados que proceden de ése ámbito, y la banda los utiliza con sapiencia para darle al grupo un aura de misantropía violenta que les queda más que bien. Por cierto, la música del grupo es netamente Doom, con toda la suciedad propia del Sludge traspasando cada atmósfera, pero con la voz de Lorenzo irradiando una ira incontenible a través de sus gritos desgarradores. Y ahí, en la voz del guitarrista de la banda, está el elemento blacker en toda su dimensión.
Lorenzo podría cantar en una banda de Black Metal pues sus gritos son puro odio, un ensordecedor e iracundo grito eterno lleno de deseos de aniquilación. Sin embargo, es tan sólo un aspecto dentro de la obra del grupo, y ése aspecto sirve como recurso, no como raíz de las canciones de Naga. La música del trío es, a todas luces, Doom Metal ocultista y jodido hasta el tuétano. Ya en la primera canción ("Thrives") la lentitud y los riffs monolíticos se hacen notar sin prisa, pero con claridad: a estos tipos les gusta tocar lento, duro y con mucha mala onda.
La placa toda, los cuatro tracks que la integran, van por esos carriles, con disonancias que surgen para darle algo de brillo -cortante- a la densa maraña de riffs simples y oscuros que Lorenzo desgrana. El bajo se erige como esa muralla de graves que permite que la palabra heavy sea esparcida a lo largo de todo el EP. La batería, a cargo de Dario Graziano, es lo que más me gusta de la banda. Firme, intenso, conocedor de los matices que la música del grupo necesita para no caer en la monotonía, sacando provecho de la crudeza del sonido del grupo, el tipo asume la responsabilidad de ser quien soporta el ritmo del grupo (acompañado por Emanuele, claro), y empujando al grupo para que las puertas de la experimentación se abran para el grupo.
Tampoco es que la experimentación sea un recurso usado por los italianos hasta la locura. Pero, hay sonidos psicodélicos que son puestos aquí y allá, para potenciar esa sensación de magia y locura que impregna el tercer trabajo discográfico de la banda oriunda de Campania. Y hablando de magia y locura, es "Loner", con su ritmo tipo cabalgata, siendo la canción distinta del disco gracias a ese ritmo cabalgado y el gancho que logran darle a través de los riffs, lo mejor del disco. Aunque, a decir verdad, la elijo por ser diferente al resto y no porque las demás pistas no estén a la altura de "Loner". A fin de cuentas, los casi 30 minutos que dura el disco no tienen desperdicio alguno.
¿Buscan Doom/Sludge, infectado por la frialdad odiosa del Black Metal? Estos tipos tienen lo que buscas.

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Everlasting Spew
Lay Bare

jueves, 15 de junio de 2017

Harri Kauppinen - Helvetin laulut


Año: 2016
Sello: Concorde Music Company
País de origen: Finlandia

Harri Kauppinen fue el frontman de un grupo llamado Beyond the Dream entre 2005 y 2014. Dicha banda practicaba un Dark Metal bastante melancólico. Aquí, ya como solista, en su primer disco en tal condición, Kauppinen toma esa melancolía como propia, y le agrega aspectos muy personales a su propuesta.
En su primer disco en solitario, este finés saca a relucir su pasión por la poesía, su visión lúgubre y solitaria de la vida, y le da un marco sonoro en donde lo más melódico del Doom Metal se entrecruza con el Dark Metal de corte melancólico al cual hice mención pocos renglones más arriba. Bien elaborado en lo musical, con un sonido frío y seco, acorde a la música que hace Kauppinen (producido y mezclado por Hiili Hiilesmaa, quien trabajó con Moonspell, HIM y Sentenced), "Helvetin laulut" toma al Infierno como eje de un cúmulo de historias personales que se convierten en el centro creativo de la placa.
Llama poderosamente la atención la voz de Harri, pues prácticamente no canta. Habla, susurra, relata, y cada tanto entona de una manera que pareciera ser un canto. Mas, nunca llega a cantar tal como entendemos lo que es cantar. En ese aspecto lo de éste finés es muy personal, aunque un poco desabrido de a ratos, y bastante monótono en líneas generales. Promediando el disco, la voz de Harri puede llegar a convertirse en un escollo a la hora de profundizar en la obra, pues no cambia nunca su forma cansina y triste de entonar, sumado a que su voz está muy adelante en la mezcla. Sin embargo, hay que aceptar que éste muchacho tiene una voz muy personal.
En todos los demás detalles que hacen a la obra, y puntualmente en lo musical, hay momentos bien logrados, sobre todo cuando el dolor y la angustia se potencian y permiten que emerjan melodías bellas, gélidas y sombrías a la vez. "Paeaettyvaen tien paeaessae" arroja cierta calidez a la placa, mientras que "Marmoripatsaat" muestra el costado más oscuro de la misma. Sin embargo, ninguna de esas dos piezas logra despertar en mí el placer auditivo que me produce "Niin oli hyvae", la pista que cierra el disco y que me recuerda a los mejores momentos de otros fineses: Entwine.
Lo demás no es para destacar ni para menospreciar. La homogeneidad prima aquí, y eso indica que no hay grandes altibajos. O sea, más allá de su poética y lúgubre forma de expresarse, y de que en algunos instantes hay destellos de innegable calidad, "Helvetin laulut" es un álbum más bien ameno, que no me provoca desagrado ni me entusiasma demasiado.

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